Saber es Poder No 13

Cancer del seno y el Prinipio de Precaución

Por Rita Arditti
Women’s Community Cancer Project
Cambridge, MA

El cáncer del seno ha llegado a proporciones de epidemia en muchos de los países occidentales. En los Estados Unidos (EEUU) se estima que en el año 2004 más de 215,000 mujeres desarrollarán un cáncer del seno invasivo y que aproximadamente 41,000 morirán por esta causa. Adicionalmente, se estima que cáncer “en situ” (una condicion localizada que puede o no convertirse en cáncer invasivo) será diagnosticado en unos 59,390 casos.

En los EEUU el cáncer del seno es la primera causa de muerte de mujeres entre 35 y 54 años de edad. Desafortunadamente la política del cáncer del seno es parte del problema. A pesar de los pronunciamientos optimistas del “National Cancer Institute” y de la “American Cancer Society”, los índices de sobrevivencia del cáncer del seno no han cambiado mucho. Ellos dicen que más mujeres viven 5 años después de su diagnosis, pero no mencionan que el número de mujeres diagnosticadas con cáncer del seno se ha triplicado en los últimos cincuenta años.

En los años 60 y 70, las activistas del medio ambiente insistieron que el cáncer estaba unido a la contaminación ambiental y sus inquietudes comenzaron a impactar en el conocimiento público. Pero con el crecimiento de las políticas conservadoras y debido a los esfuerzos de las grandes corporaciones en ignorar la importancia de las sustancias químicas y radiaciones en las causas del cáncer, se nos presenta la imagen que el cáncer es un problema individual. El mensaje es que el estilo de vida y los factores genéticos determinan el riesgo personal de desarrollar un cáncer.

El énfasis puesto en la responsabilidad personal ha alcanzado proporciones absurdas. A menudo medios populares y algunos amigos y profesionales de salud les preguntan a las personas con cáncer “¿por qué han contraído esa enfermedad?” y por qué les cuesta tanto “ponerse bien”. Mientras la gente que tiene cáncer debería ser estimulada para no sentirse como víctima y hacer todo lo posible para fortalecer su sistema inmunológico (algo difícil cuando los tratamientos dañan el sistema inmunológico), las dimensiones socio-políticas, económicas y ambientales han sido casi completamente dejados al lado. “Culpabilizar a la víctima” es una manera conveniente de evitar cuestiones y asuntos más grande y más importantes.

Una cantidad de factores han sido unidos al cáncer del seno: edad (el riesgo de cáncer del seno aumenta con la edad); un pariente consanguíneo cercano (madre, hermana, hija) con cáncer del seno; primera menstruación temprano en la vida; menopausia tarde en la vida; no haber tenido hijos o haber tenido el primer embarazo tarde en la vida; y la educación y status socioeconómicos elevados. Sin embargo, para la mayoría de las pacientes con cáncer del seno (70 a 80%) su enfermedad no está claramente ligada a ninguno de estos factores. Además, solamente del 5 al 7% de casos de cáncer del seno son hereditarios, haciendo las investigaciones y el descubrimiento de “genes de cáncer del seno” irrelevantes para la gran mayoría de pacientes.

Otras investigaciones sugieren que el desarrollo de cáncer del seno probablemente depende de un complejo interjuego entre las exposiciones a los factores ambientales, las predisposiciones genéticas y la actividad hormonal. Sin embargo algunos dicen que la contribución de la contaminación ambiental es demasiado pequeña para preocuparse. Pero como Rachel Carson escribió en 1962, recibir repetidas dosis pequeñas de un cancerígeno (una substancia que causa el cáncer) puede ser más peligroso que una sola dosis grande: “La última puede destruir células instantáneamente mientras que las dosis pequeñas les permiten a algunas sobrevivir aunque con alteraciones y daños. Estas últimas pueden desarrollarse como células cancerosas. Esa es la causa por la que no hay dosis inocuas en cancerígenos”.1

Una gran proporción del cáncer del seno no es hereditario, así el medio ambiente y las condiciones de vida probablemente son los factores de mayor responsabilidad en el aumento de incidencia en los últimos cincuenta años. El riesgo que tiene una mujer durante su vida de tener un diagnóstico de cáncer del seno ha subido desde 1 en 22 en 1940 hasta 1 en 7 hoy. Debido a los esfuerzos de las activistas del cáncer del seno en los EEUU, se han invertido grandes sumas de dinero en investigaciones, pero solamente una pequeña parte de los mismos se dirige a prevención. La mayoría está orientada hacia los programas de “diagnóstico temprano” y tratamiento. Además las investigaciones sobre los mecanismos celulares de desarrollo del cáncer, hacia los cuales la mayoría de los esfuerzos sobre “prevención” se dirigen, no son fácilmente trasladables a las estrategias de prevención.

Las mujeres activistas de los EEUU y Canadá han sido críticas a posiciones sobre el cáncer que ignoran los aspectos sociopolíticos y económicos del problema. Nos hemos visto obligadas a criticar las corrientes principales de los sectores oficiales del cáncer por su rechazo a reconocer la importancia de la polución ambiental. En 1996, una publicacion del “Harvard Center for Cáncer Prevention” resumía los conocimientos corrientes acerca de las causas del cáncer. El informe pretendía sostener que sólo 2% de las muertes podría atribuirse a la polución ambiental. Sin embargo, la definición de polución ambiental era muy limitada y no incluyó los factores ocupacionales, la radiación, los aditivos en los alimentos y también el agua contaminada.2

Quienes somos activistas en el movimiento de mujeres contra el cáncer, pensamos que la definición de “medio ambiente” debería ser más amplia e inclusiva: el medio ambiente incluye no solamente el aire, agua, y tierra, sino también nuestras dietas, procedimientos médicos y condiciones de vida y de trabajo. Un importante factor a tener en cuenta en el caso del cáncer del seno: cuando una mujer se muda a un país diferente de su país de origen, después de una generación va a tener los mismos riesgos de adquirir la enfermedad que las mujeres del nuevo país. Es decir, las proporciones del cáncer del seno varían significativamente en diferentes entornos ambientales.3

También sabemos que hay una bien establecida conexión entre el riesgo de cáncer del seno y la exposición a estrógenos. Durante los último años se han hecho estudios para ver si ciertos químicos, conocidos como xeno-estrógenos (substancias químicas que pueden afectar la producción y el metabolismo de los estrógenos naturales) pueden ser responsables, en parte, por el incremento de este tipo de cáncer. La doctora Devra Lee Davis y otros sugieren que estas sustancias incrementan el riesgo del cáncer del seno por una variedad de mecanismos. Estos xeno-estrógenos incluirían los compuestos clorinados (como DDT, PCBs), muchos pesticidas, hidrocarburos aromáticos policíclicos, herbicidas con triazina, varios plásticos y algunos productos farmacéuticos. Muchos de estos compuestos han sido encontrados en los tejidos grasos de los senos.4

Las críticas a las hipótesis de los xeno-estrógenos como causantes de cáncer sostienen que los efectos de estos compuestos no han sido probados científicamente, que podría ser una idea interesante, pero que no hay en absoluto pruebas científicas. Sin embargo, según un informe publicado en 2004 “La Evidencia: Qué es la conexión entre el ambiente y el Cáncer del Seno?”, hay bastante información que sugiere que esta hipótesis debe ser considerada seriamente.5

De todos modos, debiéramos preguntarnos: ¿Cuál es la prueba apropiada para que esto llegue a ser asunto de salud pública? ¿Tenemos necesidad de esperar hasta que contemos cuerpos muertos, hasta que los científicos desarrollen el experimento perfecto que muestre la prueba absoluta? En realidad, necesitamos revertir la carga de la prueba y ponerla sobre los que contaminan nuestro ambiente. Ellos son los que deben probar que no están produciendo ningún daño, en lugar de tener que demostrar nosotras (el público), con total certeza, que nos están dañando.

El Principio de Precaución es un principio de salud pública adoptado en Europa, e introducido al público en los EEUU en una declaración en 1998 por un grupo de científicos, activistas, funcionarios del gobierno y abogados dedicados a la prevención de daños al medio ambiente y a nuestra salud. Este principio supone que: “Cuando tenemos temor que una actividad pueda causar daño a la salud o al medio ambiente las medidas de precaución deberían ser tomadas aún si algunas relaciones entre causa y efecto no han totalmente sido establecidas científicamente”. En el año 2003 la ciudad de San Francisco estableció una ordenanza del Principio de Precaución que señala: “es una cuestión política desarrollar leyes para tener una ciudad más sana y justa.” Los elementos esenciales del Principio de Precaución incluyen:

  • Acciones Anticipadas: la obligación de realizar acciones anticipadas para prevenir el daño.
  • Derecho a Saber: el derecho de la comunidad a tener información completa y exacta sobre el impacto de los productos, servicios, etc., sobre la salud y el medio ambiente.
  • Evaluación de Alternativas: la obligación de examinar todas las alternativas que existen.
  • Informar Sobre Todos los Costos: la obligación de considerar todos los costos previsibles en todos los niveles de la organización, incluyendo el costo a la salud del público.
  • Proceso de Participación en Tomar Decisiones: las decisiones sobre la aplicación del Principio de Precaución deben ser transparentes, participativas, y distribuídas mediante los mejores medios posibles.

En lugar de verdadera prevención del cáncer del seno lo que se ofrece hoy a las mujeres es una “quimioprevención”, prevención con sustancias químicas. Las mujeres que no tienen cáncer son alentadas a tomar tamoxifeno, una píldora para prevenir la recurrencia del cáncer del seno en pacientes que lo han padecido. El tamoxifeno es causa de cáncer de hígado en ratas, cambios en el hígado en todas las especies testeadas y se sabe que incrementa el riesgo de cáncer de útero. De hecho, la Organización Mundial De La Salud (WHO) ha clasificado al tamoxifeno como cancerígeno a causa de esto. ¿Tiene sentido dárselo a mujeres sanas? ¿O es este un caso de sustitución de un tipo de cáncer por otro?6
Los grupos de mujeres que pelean contra la epidemia de cáncer del seno siguen insistiendo sobre la realización de investigaciones orientadas a una verdadera prevención y a la aplicación del Principio de Precaución. Este principio toma una posición práctica sobre los riesgos ambientales en la salud. Toma en cuenta estudios del potencial para dañar la vida y trae una perspectiva más holística e interdisciplinaria en las ciencias. Simplemente sostiene: si no hay suficiente evidencia, para no cometer daño, debemos optar por tomar precauciones. El Principio de Precaución ofrece un nuevo y más completo punto de vista que podemos usar en nuestras vidas como activistas comprometidas para prevenir el daño al medio ambiente y a la vida humana. Hablemos de formas específicas de eliminar del medio ambiente las sustancias sospechadas de causar cáncer y usemos el Principio de Precaución como nuestra guía estratégica. Sólo un punto de vista orientado a la prevención nos posibilitará frenar el avance de la epidemia de cáncer y hacer posible un futuro sano para nosotras y las generaciones futuras.

1. Carson, Rachel. Silent Spring. Fawcett World Library. 1962. p.206.

2. Arditti, Rita and Tatiana Schreiber. “Breast Cancer: The Environmental Connection-AN 1998 UPDATE” in Reconstructing Gender: A Multicultural Anthology edited by Estelle Disch. Mayfield Publishing Company. 2000 pp 463-473.

3. Brody, Julia G. and Ruthann Rudel. “Environment Should be a Priority for Breast Cancer Research” in Genewatch, January 1999, Volume 11, No. 5-6, pp 13-15.

4. Davis, Devra Lee and H. Leon Bradlow, “Can Environmental Estrogens Cause Breast Cancer”? in Scientific American, October 1995, pp 166-172Davis, Devra Lee, Deborah Axelrod, Lisa Bailey, Mitchell Gaynor and Annie J. Sasco. “Rethinking Breast Cancer and the Environment: The Case for the Precautionary Principle.” in Environmental Health Perspectives, Volume 106, Number 9, September 1998. pp 523-529.

5. Breast Cancer Action, “State of the Evidence: What is the Connection between Breast Cancer and the Environment,” pp 25-28. www.bcaction.org/

6. Brenner, Barbara A. “Sister Support: Women Create a Breast Cancer Movement” in Breast Cancer: Society Shapes an Epidemic, edited by Anne S. Kasper, PhD, and Susan J Ferguson, PhD, St. Martin’s Press: New York. 2000. pp 325-353.

El trabajo de Acción Contral el Cáncer del Seno (Breast Cancer Action)

Acción Contra el Cáncer del Seno (Breast Cancer Action—BCA) es una organización comunitaria dedicada a la eliminación del cáncer del seno. Sus fundadoras eran mujeres con cáncer del seno que se unieron para convertir su coraje en fuerza política. Casi 12,000 mujeres con cáncer del seno y sus simpatizantes son miembros de BCA. Somos voceras de las personas con cáncer del seno para inspirar y hacer los cambios necesarios para poner fin a esta epidemia.

El cambio sólo es posible cuando se sabe la verdad. Con este fin, BCA ofrece información a toda persona que la necesite. Este boletín en español, Saber es Poder, se publica tres veces al año. Todos los meses distribuimos un boletín en inglés por correo electrónico y cada dos meses publicamos otro boletín impreso en inglés. Trabajamos con líderes comunitarios y políticos para hacerles comprender cómo es el vivir con cáncer del seno. Informamos sobre nuevos tratamientos. También promovemos una prevención verdadera y el acceso de todos a la atención médica. Estamos cambiando las políticas sobre el cáncer del seno al incluir en la toma de decisiones el punto de vista de personas afectadas.
El vivir con cáncer del seno y el involucrarse al respecto implican ver claramente nuestros propios intereses. Hay que ver más allá de los titulares y el sensacionalismo para entender qué es lo que realmente está pasando. No son temas fáciles, pero si queremos que el cáncer del seno sea reconocido como la crisis médica nacional que en realidad es; si queremos justicia para nuestras hermanas, nuestras hijas y nuestras familias, tendremos que armar un alboroto “que se escuche hasta en el cielo”.

Cinco acciones que usted puede tomar.

  1. Hágase miembro o voluntario de Acción Contra el Cáncer del Seno (BCA). Infórmese sobre las realidades del cáncer del seno. Pedimos una donación anual de $50, pero no negamos información a nadie por falta de dinero. Las personas que deseen información en español pueden llamar al 415.243.9301, ext. 19 y dejar un mensaje.
  2. Aprenda la verdad. La mayoría de las mujeres que tienen cáncer del seno viven mucho tiempo después de su diagnóstico. Si el cáncer del seno se detecta temprano, antes de pasar a otras partes del cuerpo, es más probable que una mujer goce de buena salud por mucho tiempo.
  3. Aprenda sobre los pesticidas y sustancias tóxicas en su comunidad. Únase a otras personas que trabajan para reducir el daño al medio ambiente.
  4. Vote por los candidatos que simpaticen con nuestra causa. Infórmese sobre las leyes relacionadas con el cáncer del seno, y conozca lo que piensan sus representantes al respecto. ¡Póngase en contacto con ellos! Para información sobre la agenda legislativa nacional, llame gratis a la Coalición Nacional sobre el Cáncer del Seno (National Breast Cancer Coalition) al 1-800-622-2838.
  5. Rompa los mitos. Fíjese en artículos y reportajes sobre el cáncer del seno y escriba al encargado cuando usted sepa que lo que dicen no es cierto. Si ve que falta información sobre el cáncer del seno en la prensa, radio o televisión, pida a la persona responsable de publicarla que haga más reportajes sobre el tema.

Acompáñenos en la lucha contra la epidemia del cáncer del seno. Los voluntarios de BCA buscan información sobre tratamientos, responden a la prensa, promueven nuevas leyes, participan en manifestaciones y movilizan a la comunidad. Ofrecemos entrenamiento a las personas que quieran ser voluntarias.

Carmen Ortiz:
Dirrectora del Programa en Español de BCA

Por Carrie Spector

Una noche mientras Carmen Ortiz miraba una película en blanco y negro en la televisión, encontró una bolita del tamaño de una uva grande en el seno izquierdo. “Estaba bastante sorprendida”, dice Carmen, que en ese momento tenía 39 años de edad. Se sorprendió, no sólo por su edad, sino también porque habían pasado sólo 10 meses desde su primer mamograma y cinco meses desde su último examen clínico de los senos con el doctor. En ninguno de estos exámenes se detectó problema alguno y Carmen tampoco tenía antecedentes de cáncer del seno en su familia.
Carmen hizo una cita con un especialista. En esa misma visita él usó una aguja para obtener unas células de la bolita (aspiración con aguja) y le mandó a hacerse otro mamograma.

“Me dio una cita para regresar la semana siguiente”, dice ella, “pero a mitad de semana me llamó y me pidió que fuera a verlo”.

Carmen insistió en que el doctor le diera la noticia por teléfono en ese momento y él finalmente aceptó hacerlo. Le informó: “Tengo los resultados del mamograma y estoy el 95% seguro de que tienes algo maligno”, recuerda Carmen. “Maligno fue lo que dijo. No usó la palabra cáncer”.

Una amiga que había tenido una mastectomía (cirugía para quitar uno o ambos senos) cinco años antes la acompañó al consultorio, donde Carmen se enteró de que la aspiración había salido inconclusa (ni positiva ni negativa). El doctor recomendó una biopsia abierta seguida inmediatamente de mastectomía si la biopsia fuera positiva. Le mencionó estadísticas sobre otros casos de mujeres de su edad para apoyar su recomendación.

“Todo sucedió tan rápido”, recuerda Carmen. “Mientras él hablaba, yo me desconecté de la realidad. Me sentí muy alejada.” Ella no había tenido tiempo para buscar información sobre el cáncer del seno ni para empezar a aceptar que tenía la enfermedad.

Cuando la biopsia salió positiva, Carmen insistió en aplazar la mastectomía y pidió una segunda opinión a una cirujana en Berkeley. Ella estaba de acuerdo en que, por su edad y por el tamaño de la bolita, la mejor opción para evitar que el cáncer regresara en el futuro sería quitarle el seno. Carmen ingresó en el hospital para hacerse la mastectomía. La acompañaron su madre, unas amigas y un compañero íntimo que vivía en Los Ángeles. “El apoyo que recibí, especialmente de mis amigas, fue tremendo,” dice Carmen. “Dudo que lo hubiera sobrellevado sin ellas”.

Tan pronto como se le quitaron los efectos de la anestesia y pudo levantarse, Carmen fue al baño y se quitó la venda para ver su pecho. “Luego me dormí y tuve dos sueños que me ayudaron en muchas maneras”. En el primero, ella y una amiga se ponían trajes de baño para meterse al jacuzzi. “Estábamos felices, platicando, riéndonos, pasándola de maravilla”, ella recuerda. Entonces vio que dos mujeres jóvenes le miraban el pecho y se cuchicheaban. “Pensé, ¿Qué diablos les pasa? Entonces miré para abajo y vi que me faltaba un seno”.

Sintió una angustia tan profunda que “cualquier intento por negar o intelectualizar lo que me estaba pasando desapareció por completo”. Se despertó llorando. “Lloré y lloré y lloré”.

Pronto volvió a dormirse y a soñar. En este sueño Carmen estaba parada desnuda en la playa. “El sol estaba muy brillante”, ella recuerda. “En cierto momento me paré con las piernas abiertas y los brazos levantados hacia el sol, dejando que los rayos me calentaran. No sentí mi cuerpo, sólo sentí una paz interna. Me desperté del sueño pensando que todo iba a salir bien”.

Se quedó cinco días en el hospital, hasta que le quitaron los tubos de drenaje (“Eso jamás ocurriría hoy en día,” su doctor le dijo hace poco) y ella recuerda que la atención que recibió fue “maravillosa”.

“Esa fue la primera vez en muchísimo tiempo que permití que otra persona me cuidara”, ella admite. “Yo era una persona adicta al trabajo, intelectual, independiente, yo hacía todo por mí misma. Recuerdo que una amiga me dijo que le parecía bien que yo aceptara la ayuda de otros y que ella sentía que nuestra relación estaba más equilibrada”.

Debido a las células cancerosas que le encontraron en los ganglios de la axila, Carmen recibió 6 ciclos de quimioterapia. Inmediatamente después de terminar esta terapia, empezó un nuevo trabajo como psicoterapista en La Clínica de la Raza, un centro de salud en el este de Oakland que presta servicios principalmente a latinos con bajos ingresos. Carmen, que nació en Puerto Rico en 1949, había recibido su doctorado en psicología clínica apenas cuatro meses antes de que le encontraran el cáncer y le emocionaba la idea de comenzar su nuevo trabajo.

“Cuando empecé a trabajar en La Clínica, quería olvidarme del cáncer del seno”, dice. “Lo consideré como una experiencia más que yo había tenido y pensé que era hora de seguir adelante con mi vida”.

Carmen tenía cuatro años en el nuevo trabajo cuando una paciente mexicana en sus cincuentas llamó a La Clínica muy deprimida después de enterarse de que tenía cáncer del seno. “Mi jefa me dijo, ‘¿Qué piensas, quieres tomar su caso?’” recuerda Carmen. “Le dije que sí y empecé a atender a la señora. Le conté sobre mi experiencia y vi que le ayudó mucho platicar con otra persona que había vivido lo que ella estaba viviendo. Básicamente, mi trabajo con ella fue lo que me motivó a ayudar a otras mujeres con cáncer del seno”.

Poco después, Carmen se unió a la mesa directiva de la Comunidad de Apoyo para Personas con Cáncer (Cancer Support Community o CSC,), una organización que brindaba servicios de apoyo para personas con cáncer, sus familias y amigos. (Acción Contra el Cáncer del Seno o BCA fue establecida en 1990 por unas participantes de un grupo de apoyo ofrecido en la CSC.) Carmen se ofreció como voluntaria para facilitar un grupo de apoyo en inglés y allí conoció a Barbara Brenner, a quien le acababan de encontrar cáncer del seno y quien más adelante sería la directora ejecutiva de BCA.

Dos años después, Carmen dejó la CSC para viajar durante un tiempo. Al regresar, reemplazó a la facilitadora de un grupo de apoyo para latinas en la CSC cuando ésta se marchó. En cuatro meses, Carmen había duplicado el tamaño del grupo al cambiar la hora y el lugar de las reuniones así como la manera de reclutar a las participantes y de facilitar la conversación del grupo.

“Si se usa un modelo anglo, las latinas no van a venir. Enviarles un volante por correo no es suficiente para que vengan al grupo”. Es muy importante establecer una buena relación personal, dice Carmen. “En español tenemos la palabra confianza. Es necesario establecer una relación de confianza. Cuando en mi grupo les preguntamos a las mujeres latinas cómo les fue con un doctor nuevo, ellas siempre describen primero la personalidad del doctor y luego hablan de sus conocimientos. Dirán que el doctor es amable, frío o no muy simpático—y después mencionarán sus conocimientos. Pero siempre se fijan primero en su personalidad”.

Carmen cree que en ese tiempo el suyo era el único programa de apoyo en español en el Norte de California. En 1996 ella ayudó al Centro de Cáncer del Norte de California a organizar un congreso sobre las necesidades psicológicas y sociales de latinas con cáncer del seno, lo cual inspiró un proyecto para ayudar a cuatro ciudades en California (Pittsburg, Union City, Watsonville y San José) a crear programas en español basados en el modelo de Carmen en San Francisco.

Mientras tanto, ese mismo año el alcalde de San Francisco, Willie Brown, convocó la primera Cumbre sobre el Cáncer del Seno, en el cual investigadores, profesionales médicos, formuladores de políticas, activistas y el público en general se reunieron para hablar sobre el cáncer del seno. Tanto Carmen como Barbara Brenner, su antigua cliente del grupo de apoyo y directora actual de BCA, participaron en el comité organizador del congreso. Esta colaboración les permitió volver a encontrarse y fue cuando comentaron la posibilidad de crear un boletín en español publicado por BCA.

“Hay mucha información buena sobre el cáncer del seno que sale en los boletines de las organizaciones, pero esa información no llega a la comunidad latina”, dice Carmen. Ella aceptó ser consultora del proyecto de BCA en español y sugirió ponerle el nombre de Saber es Poder.

La solicitud de fondos presentada por BCA fue rechazada, pero “Barbara me llamó y me dijo: ‘Vamos a lanzar el proyecto de todas maneras’”, recuerda Carmen. “Ella lo consideró como un proyecto importante”.

Carmen repasó los boletines de BCA en inglés y sacó los artículos que le parecían importantes para la comunidad latina. El primer número de Saber es Poder fue publicado en 1999 y actualmente se publica tres veces al año con información original en español así como traducciones al español de artículos en inglés.

“A las mujeres de mis grupos les encanta el boletín”, informa Carmen. “Muchas se lo han llevado personalmente en sus visitas a México, Nicaragua y El Salvador. Mi cirujano está trabajando en un pueblito de Nicaragua, y él se llevó unos ejemplares para las mujeres de allá. Las mujeres regresan con los nombres de otras clínicas que quieren recibir el boletín. La lista de correo ha crecido mucho”.

“Creo que Saber es Poder tiene información valiosa no solamente para las mujeres con cáncer del seno sino también para los trabajadores sociales y otros profesionales que las atienden”, agrega ella. “Me encanta trabajar en el boletín”. Carmen quiere hacer traducir al español una hojas con información sencilla sobre el cáncer del seno e incluirlas en el boletín.

Entretanto, Carmen ha establecido un centro de cáncer sin cita previa en el Distrito de la Misión de San Francisco, donde viven muchos latinoamericanos. El centro abrió en Mayo del 2004 y va a ser un lugar en donde Latinos con cáncer, así como sus seres queridos, podrán obtener información y recomendaciones a servicios, asistir a un grupo de apoyo, recibir visitas a domicilio o hablar en el hospital con un consejero preparado, o simplemente descansar un ratito. Actualmente, el Centro Círculo de Vida de Apoyo y Recursos sobre el Cáncer ofrece cuatro grupos de apoyo para latinas, uno para hombres latinos y cuatro para niños y jóvenes cuyos familiares tienen cáncer.

Algún día, Carmen espera poder ofrecer en español los mismos servicios que muchas personas que hablan inglés ya pueden recibir, desde terapias alternativas hasta oportunidades para activistas. “Me gustaría que la comunidad latina pudiera recibir todos los servicios que se ofrecen a las personas que hablan inglés”.

Glosario

compuestos clorinados compuestos que incluyen átomos de cloro, algunos de los cuales se cree causan los riesgos de la salud.

DDT (dichlorodiphenyltrichloroethane) una insecticida que es tóxica a animales y humanos. DDT se prohibió en los Estados Unidos en 1972

PCBs una familia de sustancias químicas que causan el cáncer en animales. Los estudios en humanos muestran una asociación entre cáncer y otros efectos de salud y la exposición a PCBs.

hidrocarburos aromaticos un grupo de químicas que se forman durante la combustión incompleta del carbón, petróleo y gasolina, basuras y otras sustancias orgánicas como tabaco y carne preparada en la parrilla. Tambien algunos son manufacturados, como los que se encuentran en alquitrán, petróleo crudo, creosota y alquitrán para techado.  

triazina herbicidas utilizado para matar plantas, muchos de que se clasifican como posible cancerígenos en humanos, y causan cáncer en estudios con animales. Los estudios recientes sugieren una asociación entre la exposición a triazina en el agua potable y el riesgo aumentado para el cáncer del seno, el cáncer del estómago, el cáncer ovárica, y non-Hodgkin’s linfoma.

hipotesis una explicación tentativa que no esta verificado y puede ser probado por la investigación adicional, y si verdadero explicaría ciertos fenómenos.

Información y Servicios en español

información y referencias
  • En Acción Contra el Cáncer
    415-476-6941
  • Organización Nacional de la Salud
    de la Mujer Latina
    510-534-1362
  • Servicio informativo gratuito del Instituto Nacional del Cáncer
    1-800-4CANCER
  • Latina Breast Cancer Agency
    415-584-3444
  • Organización Nacional
    Y-Me 1-800-986-9505
  • Centro de Recursos para Mujeres con Cáncer Berkeley
    510-420-7900; 1-888-421-7900
    (grupos de apoyo)
terapias naturales para mujeres en tratamiento
  • Clínica Complementaria de
    Charlotte Maxwell
    510-601-7660
grupos de apoyo
  • Círculo de Vida San Francisco
    415-648-9423
proyectos de ley
  • Coalición Nacional Sobre el Cáncer
    202-296-7477
exámenes de detección para mujeres de bajos ingresos
  • Programa de Detección Temprana del Cáncer del Seno
    1-800-511-2300
  • Servicios de Cáncer del Seno y del Cuello del Útero
    415-581-2438 Sonia Echeverry